Si me siguen en el blog y en mis redes, saben que usualmente llego a lugares inusuales o poco conocidos. En mi recorrido en la ruta por el corazón de la región de Corrèze, en Francia, pude conocer un destino que guarda enormes sorpresas. Me refiero a este sitio escondido entre bosques digno de alguna historia de fantasía de la Edad Media. Es uno de los sitios más extraños y fascinantes de Francia que pude conocer: las ruinas de Tours de Merle. A simple vista parece una ruina medieval más, aunque no tanto porque desde el vamos asombran sus dimensiones. Son varios castillos en una gran fortificación, completamente en ruinas. Todos fueron levantados sobre la misma roca, como si distintas familias nobles hubieran decidido competir por quién dominaba mejor el valle, y a la vez compartir la muralla defensiva.

Es literalmente una mezcla entre una ciudadela medieval y un decorado de película fantástica de apocalipsis medieval. Torres derruidas, murallas suspendidas sobre un precipicio, senderos cubiertos de vegetación y un silencio absoluto. Es fácil imaginar un viaje en el tiempo en este lugar, o sentirse dentro de una película en un lugar en donde sucedió alguna catástrofe siglos atrás.


Una breve historia de la singular Tours de Merle.
La historia de Tours de Merle es la siguiente: en la edad media varias familias feudales deciden compartir un peñón rocoso para construir allí fortalezas independientes. Esto es una organización diferente a lo usual: aunque un único señor dominaba el territorio, convivían distintos linajes en cada torre, con sus defensas y sus espacios privados. Con el tiempo llegaron a existir siete torres principales, cercanas unas a otras sobre una estrecha cresta rocosa rodeada por el río Maronne.
Desde lejos, o desde cerca, todo el conjunto parece un complejo imponente, cuesta creer que sea real. Las torres emergen del bosque entre promontorios que se asoman al vacío. Y cuanto más camino entre las ruinas, más me sorprende imaginar cómo habrá sido todo este «mundo perdido». Incluso intento imaginar escenas entre la nieve o la niebla con un aire más místico.
El momento de esplendor de este complejo fue entre los siglos XII y XV, cuando era una posición estratégica en este territorio del sudoeste francés. Sin embargo, con el paso del tiempo, las guerras, el deterioro y el paso de los siglos terminaron transformándolo en ruinas. Nunca fue reconstruido ni restaurado, como sí ha sucedido con otros restos medievales por Francia y por Europa. Las torres mantienen esa estética auténtica de decadencia y deterioro entre una naturaleza salvaje.

Una experiencia diferente
Visitar Tours de Merle es muy distinto a recorrer castillos famosos que casi siempre están abarrotados de turistas. Aquí todavía no hay masividad, y el entorno es naturaleza solo alterada por los senderos boscosos que te acercan al lugar. Da la sensación de que uno está descubriendo algo perdido y oculto. El acceso implica caminar entre árboles y descender hacia el valle, con una llegada que produce mucho impacto.
Uno de los grandes atractivos del lugar son sus vistas panorámicas variadas desde varios miradores. Desde algunos puntos se observan las murallas sobresaliendo sobre el río y el bosque de Corrèze. En otoño, con los colores rojizos cubriendo el valle, o en invierno entre la niebla, el paisaje seguramente parece sacado de una novela fantástica. En verano, cambia al verde intenso, con más visitantes como yo disfrutando del buen clima.

En este lugar se suelen organizar actividades históricas, recreaciones medievales y visitas guiadas durante la temporada alta. Aunque sigue siendo un destino relativamente poco conocido fuera de Francia, cada vez más viajeros llegan buscando esa imagen tan particular. Lo ideal es disponer de medio día para caminar el entorno, los puntos miradores, o hacer un picnic en el lugar, ya que hay algunas mesas para ello. Lo ideal es disfrutar sin apuro, para apreciar los restos de murallas, descifrar los antiguos espacios habitables, y llegar a las pequeñas terrazas naturales. Es muy obvio decirlo, pero siempre llevar calzado cómodo, ya que el terreno tiene desniveles y senderos irregulares.
La mejor época para visitar Tours de Merle.
La mejor época para conocer Tours de Merle suele ser entre primavera y otoño. En invierno el paisaje mantiene su encanto misterioso, aunque algunas áreas pueden resultar húmedas o resbaladizas. También conviene revisar horarios antes de ir, ya que fuera de temporada la apertura puede variar.
Muchos como yo incluimos las Tours de Merle como parte de un recorrido para explorar otros pueblos preciosos de de Corrèze, una región francesa todavía bastante tranquila. Aquí abundan las aldeas medievales salidas de un cuento, como Collonges-la-Rouge, entre bosques, ríos y carreteras escénicas.
En resumen, Les Tours de Merle no se siente como un monumento turístico tradicional, sino como un lugar olvidado por el tiempo que aún no es una escenografía turística. Encontrar un sitio así, silencioso y extraño, termina siendo una de las experiencias más memorables de mis viajes por los rincones de la Francia profunda.
Siempre pueden dejar sus consultas y dudas en el blog. Y recomiendo ver el post de la ruta desde el enlace en el primer párrafo, donde encontrarán todo el detalle sobre como llegar, así como más puntos para conocer en cercanías. Es una colección de pueblos preciosos y poco conocidos de Francia.
