Share on Pinterest

Si me siguieron en redes como Instagram (soy Matías, responsable del blog y de los viajes detrás del blog) sabrán que la última aventura por lugares increíbles fue a las Islas Feroe. La puerta de entrada a estas apartadas (olvidadas, y hasta poco conocidas) islas del Atlántico Norte fue la ciudad de Torshavn, la capital de los techos de hierba. Esa capital es la introducción a este pequeño mundo lleno de singularidades, y sobre todo, pueblos y paisajes que parecen salidos de una ficción.

Imágenes (*)

En las Islas Feroe todo parece tener su propio ecosistema de reglas inverosímiles que nada tienen que ver con el resto del mundo.

En próximos posts iré dando cuenta de todo esto, y para empezar, hoy quiero mostrarles este pueblo emplazado en un sitio por demás singular: en días de lluvia (que no son pocos) el pequeño pueblo de Tjørnuvík puede amanecer entre un estruendo de agua, una banda sonora por partida doble: de un lado decenas de cascadas caen al pie del pueblo hasta alimentar un breve arroyo, hacia el otro lado de la montaña, el mar y una playa de arena oscura con su oleaje.

Por si fuera poco el majestuoso marco natural, el pueblo pequeño no puede ser más bonito, con muchas de sus casas con techos de hierba:

Tjornuvik

Tjørnuvík y su entorno, es una de las tantas maravillas que me brinda este viaje que aún no termino de procesar en mi cabeza. Y es que uno lo vive y lo recuerda como un viaje a un pequeño mundo “perdido” y desconcertante en muchos sentidos.

Y que decir de la vista desde el pueblo hacia el mar, que parece un paisaje digno de una epopeya vikinga:

Tjornuvik

En un pequeño espacio entre la montaña con decenas de cascadas, y la playa, se despliega un pequeño pueblo que insisto, parece salido de un cuento:

Tjornuvik

Tjornuvik

Tjornuvik

Con apenas 71 habitantes, y una iglesia del año 1937:

Tjornuvik

Tjornuvik

Ahora bien, seguramente a muchos se les pasó el detalle. Si miran bien en la foto, en el agua se ve un grupo de turistas bañándose en plan “hagamos una pequeña locura”. En un día de lluvia incansable, con temperatura apenas rondando los 13 grados, pero sobre todo, con la temperatura casi gélida del mar. Después de todo no deja de ser verano (la foto es en el mes de agosto).

Tjornuvik

Aquí se ve la carretera que te lleva al pequeño pueblo, y en el caserío se termina el camino. Uno se pregunta en el lugar la razón por la que la gente podría elegir un sitio tan aislado donde vivir. Pero esas preguntas no tienen ningún sentido si estamos en las Islas Faroe.

Tjornuvik

Como tampoco parece tener sentido que exista un pueblo encerrado entre montañas con decenas de cascadas y una playa de arena oscura en un pequeño fiordo. Y es que en estas islas, y en un viaje de varios días, vas dando cuenta de que todo lo que tenías pensado anteriormente no tiene lógica en las Islas Feroe. Es la oportunidad de reconfigurar las clases de geografía del colegio.

Para finalizar, aquí tienes en el mapa la ubicación de Tjørnuvík, en la isla de Streymoy. 

Y para variar, desde Tjørnuvík se puede hacer el sendero hasta Saksun, otra de las maravillas de la isla Streymoy al otro lado de las montañas. Este sendero de unas dos horas y media de duración, es uno de los más famosos de Islas Feroe por la belleza del trayecto, y por los dos pueblos a ambos extremos del camino.

(*) Todas las imágenes pertenecen a Matías Callone, y están bajo licencia Creative Commons, lo que significa que las puedes compartir sin fines comerciales siempre citando al autor, y enlazando al post original y al álbum de fotos en Flickr.

Compartir
Share on Pinterest

herramientas-para-viajar

1. Alquila tu coche (hasta 15 % de ahorro con Rentalcars)

2. Encuentra alojamiento (utiliza Booking y descubre ofertas)

3. Mejora el precio de tus billetes de avión con estos simples trucos)

4. Envía tu consulta viajera

4 Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *