“La tierra es un sólo país”

André Brugiroux no es un señor francés de 74 años como el resto. Es una de las tres personas más viajadas del mundo, su vida ha transcurrido viajando por cada rincón del mundo al punto que puede jactarse de haber visitado todos los países entre 1955 y 2005.

victoriaaranda83

Su alma de trotamundos le fue inculcada por su madre, y haber crecido escuchando los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial fue lo que lo propulsó a salir a los caminos de pequeño, a los 17 años y con sólo 10 francos en el bolsillo, a buscar una respuesta: ¿es la paz posible en este mundo?

Su viaje iniciático duró 18 años y recién regresó a su tierra natal cuando tenía 35 años. Surcó 135 países de todos los continentes en autostop y se acostumbró a dormir a la intemperie y a tener un dólar por todo presupuesto diario. Eso cubría el alimento y lo necesario para poder filmar con su cámara 8 mm su vuelta al mundo.

De su periplo de 400.000 km nació su primer libro “La tierra es un solo país” y su película. Relatan cómo empezó a recorrer Europa trabajando de friega platos, de limpiabotas y de lo que encontrara. Hizo el servicio militar en el Congo. De ahí fue hacia Canadá, en donde trabajó como traductor y, como la paga era mejor, en tres años ahorró lo suficiente para un viaje que duraría el doble de su estancia en Canadá.

image

André ha conocido el mundo cuando el turismo no existía tal y como se lo conoce hoy. Hay que imaginar una época en la cual las cartas tardaban semanas en llegar de un continente a otro y en que los medios de comunicación aún no eran globales y, mucho menos, instantáneos. Cuando él empezó a viajar, el viajero era recibido como una persona de tierras lejanas que merecía ser bienvenido aunque no dejara ningún rédito económico.

Como movilidad ha utilizado autostop y, cuando fue necesario, también ha montado en barcos y aviones. Ha llegado a hacer autostop en Alaska cuando hacía una temperatura de -45ºC, locura que le valió salir en la portada de un diario local. Su vida errante ha hecho que aprendiera inglés, alemán, italiano y español.

André ha sabido vivir con hippies en San Francisco, con cazadores de cabezas de Borneo, con monjes budistas en Bangkok y con esquimales en Alaska. Como todo viajero que se precie, ha interiorizado las culturas que visitó, estudiando yoga en un ashram en la India, trabajando en un kibbutz en Israel y tantas cosas más. En todos sus años de viajero, ha sido encarcelado siete veces, lo han deportado, robado y la muerte lo merodeó en varias ocasiones.

Otra de sus metas es dar a conocer el bahaísmo religión extendida por el persa Bahá’u’lláh y en la cual André ha adoptado la idea que se dio a conocer en el siglo XIX de que “La Tierra es un solo país”. Está convencido de ello. Después de dedicar su vida a ser ciudadano del mundo, viajero nato, se encarga de llevar el mensaje de que solamente unidos se puede alcanzar la paz.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *