Una isla subtropical inmensa y con playas existe en Argentina (y apenas se conoce).

Hay lugares de Argentina que ni se conocen, que permanecen ajenos aún a la omnipresencia de las redes sociales, como esperando a que «alguien los descubra». Isla Apipé es un ejemplo. Y ya muchos pensarán que a veces mejor no dar a conocer estos lugares cuando en realidad, son sus propios habitantes los que necesitan y trabajan para el desarrollo del turismo. Claro que me refiero a un desarrollo controlado que no desborde jamás la esencia tranquila y la naturaleza del lugar. Es mi deseo así sea. Y en este post, voy a dejar mis consejos para Isla de Apipé Grande.

Existe una isla inmensa en pleno río Paraná, frente a la ciudad de Ituzaingó. Esto es en el norte de la provincia de Corrientes, y como curiosidad está rodeado de aguas que pertenecen al estado de Paraguay, lo que convierte a este inmenso territorio de más de 27.000 hectáreas en un enclave Argentino. Y entre esa inmensidad guarda playas de arena fina, aguas cristalinas y una tradicional comunidad isleña que vive a un ritmo que ya casi no existe en ningún otro rincón del país. O hasta diría, pocos lugares del mundo. Algunos hasta lo llaman a modo de representación turística como «el Caribe correntino».

Una isla, un país aparte

Lo primero que sorprende de la Isla de Apipé Grande es su geografía. Aunque es territorio argentino, está completamente rodeada por aguas que pertenecen a Paraguay, lo que la convierte en un enclave dentro del Paraná. Esto no queda exento de conflictos variados. Para llegar a la isla desde Ituzaingó hay que cruzar en lancha por aguas paraguayas antes de desembarcar en suelo argentino: una paradoja geográfica que le da a la travesía una atmósfera de cruce de frontera real. Vale aclarar que no hay que realizar ningún tipo de trámite aduanero o fronterizo ya que la navegación se encuentra supervisada por prefectura argentina.

La isla forma parte de un pequeño archipiélago que además incluye a Apipé Chico, San Martín y Los Patos, pero es la isla Apipé Grande la que concentra la vida, el pueblo y casi toda la infraestructura para el turismo. Para llegar, la navegación desde Ituzaingó parte con frecuencias durante gran parte del día, así como que se puede contratar una lancha para un viaje y cruce privado. Se va bordeando la costa de selva, con algunas pequeñas playas, hasta llegar al pueblo de San Antonio. Es un tramo breve.

San Antonio, el pueblo que parece detenido en el tiempo

El corazón de Apipé es el no tan pequeño (al menos no tanto como muchos imaginarían) pueblo de San Antonio, un asentamiento de calles de tierra colorada, con numerosas casas separadas por amplios patios, y una tranquilidad que se respira apenas se pisa el muelle. Es habitual cruzarse con gallinas y tal vez vacas caminando libres por las calles, caballos pastando, o con vecinos que se trasladan en carro o a caballo. Viven allí unas 3.000 personas, que no son pocas para una isla desconectada de forma terrestre. En realidad no viven todas en San Antonio, sino que están distribuidas entre el pueblo y varios parajes dispersos por el resto de la isla. Los caminos internos por cierto, no son nada fáciles cuando hay lluvias, pero sí es sencillo visitar San Antonio.

Aunque el ritmo de vida es rural, la isla se aprovisiona de suministros a través de algunos supermercado, y pequeños mercados, un cajero automático, una farmacia, centro de salud. También hay un destacamento policial y hasta guardaparques. Poseen escuelas primaria y secundaria. La comunidad conserva una identidad muy marcada y un sentido de pertenencia tanto al país como a la cultura guaraní, con raíces presentes en el uso del idioma guaraní, así como el español.

Playas de agua cristalina y un turismo que recién despierta

El otro gran protagonista de Apipé es el agua. No es que haya muchas playas accesibles, pero muy cerca de lo que es el centro del pueblo hay una pequeña zona de cabañas y desarrollos turísticos junto a varias playas como Punta Aguirre o Puerto Mora. La arena es fina y el agua transparente. No hay grandes hoteles ni paradores masivos. La oferta se limita a cabañas familiares gestionadas en su mayoría por isleños, lo que mantiene ese aire tan auténtico de destino que todavía no fue «descubierto» por el turismo masivo.

Es una isla ideal para quienes buscan desconectarse del mundo moderno, sin que ello signifique no contar con comodidades. Las numerosas cabañas son bien confortables, cuentan con internet, y como contaba, varios mercados. Aunque no es mala idea abastecerse previamente en Ituzaingó si vamos a quedarnos varios días.

La pesca, la gran estrella de Apipé

Si bien hay playas, las aguas del Paraná alrededor de la isla son un paraíso para quienes buscan dorados, surubíes y otras especies típicas del litoral. Por eso es la pesca el principal atractivo para muchos. Los pobladores locales ofrecen sus servicios como guías. También hay actividades como cabalgatas, paseos en bicicleta, sulky, excursiones en lancha y siempre la posibilidad de avistaje de fauna: hay yacarés, monos carayá (los famosos aulladores que los escucharás en varios momentos del día), carpinchos y palmeras poco comunes como la Yataí Poñí, y más.

Cómo llegar

El punto de partida es Ituzaingó, en Corrientes. Desde el puerto salen lanchas que, tras 20 a 30 minutos por el Paraná, llegan a San Antonio. Es un trayecto breve en el que seguramente compartirás el viaje con pobladores locales.

Mi alojamiento en Isla de Apipé Grande.

Como mencionaba, junto a las playas cercanas al pueblo de San Antonio hay un área donde se asientan numerosas cabañas de alquiler. En su mayoría son gestionadas por habitantes locales. Yo me pude quedar dos noches en Cabañas Punta Aguirre. Están a metros de la playa, y desde sus espacios abiertos y jardín se puede ver el río Paraná.

Consejos para la visita

Es bueno coordinar el traslado a la isla con anticipación para asegurarse los lugares en las lanchas de transporte desde Ituzaingó. Especialmente en fines de semana suele haber más turismo. Es importante contar con efectivo, sin embargo es posible hacer pagos con transferencias si contamos con billeteras virtuales locales. La disponibilidad de cabañas es limitada, por lo que siempre es mejor reservar también con anticipación. Como digo, no es un destino para quienes busquen actividades urbanas precisamente, sino todo lo contrario. Es perfecto para disfrutar a ritmo lento, conectar con la naturaleza y el lugar.

Por último, en el blog dejé el detalle de una ruta por 8 imperdibles de la Costa del Paraná y Esteros del Iberá en la provincia de Corrientes.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.