El cruce andino sin avión, sin carretera, y con todas las comodidades: de Argentina a Chile de un modo increíble.

Hay viajes que sirven para trasladarse. Pero muchas veces cambiar el modo en que nos desplazamos, y sobre todo, sacrificar la rapidez, sirve para experimentar algo distinto y recordarlo para siempre. En este post les contaré de mi experiencia en el cruce andino entre Bariloche y Puerto Varas, les compartiré algunas de mis fotos y mis recomendaciones. Sobre todo para contar eso de que el desplazamiento entre dos puntos, puede convertirse en la parte más increíble e inolvidable de un viaje.

El Cruce Andino con todo el trayecto completamente organizado entre San Carlos de Bariloche y Puerto Varas es imposible de clasificar.

Aquí puedes ver el precio y detalles del tour organizado del Cruce Andino

No es simplemente una conexión ni una simple frontera que atravesar entre Argentina y Chile. Es una experiencia que combina varios tramos en una sola jornada: desde navegación al salir desde Puerto Pañuelos en Bariloche, hasta tramos terrestres organizados con toda la sincronización, para despreocuparnos y solo disfrutar. Es una forma de atravesar la cordillera que conserva cierta épica, algo de otros tiempos, una experiencia que no ha cambiado demasiado en cuanto a lo rústico del paisaje en formas, colores y belleza desbordante. Una forma que nunca se sacrifica en comodidad y en la posibilidad de disfrutar a pleno.

En tiempos de vuelos rápidos y fronteras atravesadas en cuestión de minutos, este cruce propone hacerlo a la vieja usanza: ir lento, disfrutar de cada tramo, de las vistas del otro lado del cristal de la ventanilla de un barco que atraviesa lagos inalterados, o de un autobús avanzando por el bosque.

Un viaje que empieza en el agua

Todo comienza en el majestuoso Lago Nahuel Huapi. Desde el momento en que el barco se aleja del puerto en la zona del Llao Llao en Bariloche, la ciudad queda atrás y la naturaleza de Patagonia toma el control. Las montañas se ven erosionadas tal como un fiordo, el agua se vuelve protagonista y el paisaje se transforma a pura naturaleza inalterada. Una primera aclaración es que este viaje se puede hacer en cualquier de los sentidos, tanto desde Chile a Argentina, como a la inversa.

Yo cuento la ruta en la que se atraviesa el cruce andino entre Bariloche y Puerto Varas porque la hice en ese sentido. No es una ruta nueva: revive los antiguos pasos utilizados por pueblos originarios, así como el de exploradores que cruzaban la cordillera en condiciones que nada tienen que ver con la actualidad.

Al llegar a Puerto Blest, el paisaje cambia de forma gradual a la selva valdiviana. Es uno de los puntos más lluviosos de Argentina. La vegetación por lo tanto, es absolutamente exuberante. La Patagonia cambia de forma drástica, para demostrar que no es solo estepa y viento, sino también verde profundo y agua, mucha agua.

Rio Frias Puerto Blest

Luego de una breve caminata, se cruza en otra embarcación el Lago Frías, con sus aguas limosas de increíble color turquesa. Y el trayecto continúa en autobús por un camino de ripio.

Cruzar la frontera sin sentir que cruzás una frontera

El tramo terrestre en autobús atraviesa el paso andino en medio de montañas que parecen cerrarse sobre el camino. Es un trayecto corto, pero intenso. Curvas, lagos escondidos, niebla a veces. Y de pronto, casi sin darse cuenta, se está del otro lado. La frontera no tiene dramatismo ni grandes señales.

Ya en Chile, la navegación continúa por el espectacular Lago Todos los Santos partiendo desde el pequeño pueblo de Peulla, que es inaccesible de forma terrestre. En Peulla hay un hotel en donde se puede hacer noche para vivir la calma y tranquilidad del lugar. Este lago es famoso por el color esmeralda de sus aguas. Es en este punto cuando aparece una de las imágenes más icónicas del viaje: el perfecto cono nevado del Volcán Osorno. Su silueta casi simétrica se ve increíble.

cruce andino entre Bariloche y Puerto Varas

Llegar a otro mundo sin haber volado

Una vez culmina la navegación por el Lago Todos los Santos, la travesía termina con un último tramo bordeando en autobús el Lago Llanquihue. El destino final es Puerto Varas, a orillas del mismo lago. Esta ciudad destaca por sus casas de madera, su herencia alemana tan visible en el cercano pueblo de Frutillar. También por sus pastelerías tradicionales.

Aquí puedes ver mi experiencia visitando Puerto Varas.

Todo este cambio de paisajes, de la estepa cercana a Bariloche, la selva valdiviana, los lagos glaciares, volcanes, se ve en tan solo una jornada del cruce andino entre Bariloche y Puerto Varas. Tanto cambio en pocos kilómetros es fascinante: La Patagonia se despliega en capas como en una metarmorfosis. Primero el azul profundo del Nahuel Huapi, luego la selva húmeda, más tarde los lagos chilenos y finalmente los volcanes cónicos.

Por qué hacerlo organizado marca la diferencia

El Cruce Andino puede sonar simple en el mapa, pero su logística no lo es. Horarios de barcos, coordinación con buses, pasos migratorios intermedios. Por eso todo está coordinado mediante un tour organizado al completo que permite concentrarse en disfrutar.

Quizás lo más fascinante de esta travesía es que obliga a entrar en el ritmo del paisaje, como si las montañas, los lagos y el bosque marcaran el ritmo posible. El viaje, la experiencia, la lentitud, es protagonista. Y por supuesto no es el camino más veloz entre Argentina y Chile. Es, probablemente, el que tiene el mejor equilibrio entre velocidad, y encanto.

Al terminar el día en el cruce andino entre Bariloche y Puerto Varas, uno entiende que no cruzó solo una frontera. Fue de algún modo una aventura que parece de otro tiempo, una jornada para experimentar la cordillera desde adentro y comprobar que por esta parte del mundo, afortunadamente poco ha cambiado.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.