5 lugares secretos de Nueva York (que casi no conocen los neoyorquinos)

Nueva York tiene un magnetismo especial, el de aquellas ciudades famosas «mil veces vistas» en películas, en documentales, en fotografías, publicidades. Probablemente conocemos sus iconos, sus monumentos, hasta podríamos sentir que sabemos mucho de ella sin haber estado allí. Tan inabarcable y multifacética, Nueva York es mucho más que rascacielos y luces, incluso está llena: hay muchos sitios curiosos que ver en Nueva York (o incluso secretos), rincones que pasan casi inadvertidos hasta para los neoyorquinos.

Este post no es precisamente sobre la Estatua de la Libertad, el Central Park o el MoMA: recorreremos imaginariamente 5 rincones y «secretos» de Nueva York, algunos que incluso te harán sentir un explorador. Todos deberías considerarlos para un plan de viaje a Nueva York en los que ver no solo ver lo esencial, sino el lado menos conocido y no menos sorprendente de esta inmensa ciudad.

sitios curiosos que ver en Nueva York

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Ahora sí, comenzamos con el recorrido por sitios curiosos.

1. The Elevated Acre: un jardín secreto suspendido entre rascacielos

Entre las torres del Distrito Financiero y el bullicio de Wall Street, se esconde un oasis urbano que seguro si no conoces la zona lo pasas por alto: The Elevated Acre. Este jardín elevado es invisible desde la calle. Se accede por una escalera mecánica en el número 55 de Water Street. Y una vez en lo alto, el bullicio se convierte en un remanso de paz, donde predomina el césped, las flores, hay bancos de madera y buenas vistas al East River. Los oficinistas que lo conocen lo usan para almorzar al sol, pero los turistas casi nunca lo encuentran. Es sin dudas un pequeño rincón ideal para descansar, ver pasar los barcos atravesando el río, y sentir que Nueva York también tiene sus excepciones al caos urbano con sus oasis tranquilos.

2. City Hall Station: la estación fantasma del metro

Bajo el nivel de Manhattan duerme una reliquia hace mucho tiempo en desuso: la City Hall Station fue nada menos que la primera estación del metro de Nueva York, inaugurada en 1904. Y para sorpresa de muchos (o de nadie), tiene un diseño increíble, como todo lo que se hacía entonces. Fue diseñada con mosaicos ornamentales, azulejos verdes y lámparas de bronce, como un espacio público pensado para ser una obra maestra subterránea. Lamentablemente su forma curva resultó inapropiada para los trenes modernos, y fue así que terminó cerrada en 1945.

Hay dos formas de conocerla. Una es demasiado compleja para turistas, ya que es una visita guiada solo apta para quienes integran una asociación local. La otra, es tomar la línea 6 del metro, y hacer el recorrido sin bajar en Brooklyn Bridge, para esperar que el tren realice la vuelta y pase lentamente por esta estación fantasma. Aunque no se pueda descender, atravesarla será un recorrido «museo», apreciando como hasta el metro se construía con ambición de belleza, como si se tratara de un palacio del transporte.

3. Fort Tryon Park y el museo The Cloisters: un paseo medieval en Manhattan

En el extremo norte de la isla, lejos del ritmo frenético de Midtown, hay un lugar público que parece sacado de un rincón histórico de Europa: se llama Fort Tryon Park, y es un parque «colgante» en desnivel, con vistas espectaculares al río Hudson y al puente George Washington. Entre sus áreas verdes se encuentra The Cloisters (Los Claustros), una extensión del Museo Metropolitano dedicada al arte medieval, construido con piezas de monasterios franceses (que fueron traídos piedra por piedra).

El plan será pasear por sus claustros silenciosos, ver tapices del siglo XV y escuchar la naturaleza entre jardines de hierbas aromáticas. Es una experiencia muy singular a poca distancia de un mar de rascacielos. Se encuentra a solo 30 minutos del centro, pero casi ningún visitante llega hasta este sitio. Puedes ver su ubicación en el mapa:

4. Green-Wood Cemetery: donde la historia descansa (y los artistas también)

El turismo de cementerios está en aumento. Visitar un cementerio en Nueva York puede ser increíble, sobre todo en sitios como Green-Wood Cemetery, en Brooklyn, que es uno de los paisajes más hermosos y poéticos de la ciudad. Este cementerio fue fundado en 1838, y durante años fue tan popular que inspiró el diseño de Central Park.

Entre sus colinas y lagos descansan figuras famosas como Leonard Bernstein o Jean-Michel Basquiat, rodeadas de esculturas y árboles centenarios. En otoño tiene un atractivo muy especial, ya que se tiñe de colores rojos y dorados, y desde sus miradores siempre se obtienen vistas únicas del skyline y la Estatua de la Libertad.

5. Smallpox Hospital: las ruinas más inquietantes de Nueva York

El urbex, abreviatura de urban exploration (exploración urbana), es una práctica que consiste en descubrir y documentar lugares abandonados o poco accesibles del entorno urbano: fábricas, hospitales, estaciones, mansiones o incluso parques olvidados. De ese modo damos rienda suelta a nuestra curiosidad, así como combinamos el interés histórico, con la fotografía y más. Se trata sobre todo de admirar y capturar la belleza sutil del abandono, esas escenas donde la naturaleza reclama lo que el ser humano dejó a merced del olvido y la naturaleza.

En la tranquila Roosevelt Island, entre parques y ciclovías, se levanta una estructura que parece sacada de una novela gótica y pueden encasillarse dentro del urbex: las ruinas del Smallpox Hospital, un antiguo hospital de viruela inaugurado en 1856. Abandonado hace más de un siglo, hoy es una estructura de piedra cubierta de enredaderas, con el skyline de Manhattan destacando detrás.

No está estrictamente descuidado ni abandonado. De hecho es el único edificio en ruinas oficialmente protegido como monumento histórico en Nueva York, y está abierto al público. Para llegar solo hay que tomar el teleférico urbano de Roosevelt Island, que por cierto, es otro paseo interesante y menos frecuentado. Así terminaremos por cruzar el East River para caminar unos minutos hacia el sur. La vista compensa cada paso.

Imagen de Pexels en Pixabay

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