¿Por qué A Coruña se conoce como la Ciudad de Cristal?: la historia de su curioso estilo marino.

Una de los detalles que llaman la atención al pasear por el puerto de A Coruña es encontrarse con un frente de edificaciones que miran al mar con ventanales antiguos enormes: son las galerías acristaladas que reflejan la luz cambiante del Atlántico. Por esta singularidad arquitectónica la ciudad se conoce con el nombre de “Ciudad de Cristal”. No se trata solo de una cuestión estética, sino también funcional. Y de eso mismo les explicaré en este post centrado en A Coruña ciudad de Cristal.

¿Por qué se construía de este modo?.

Estas galerías, construidas entre los siglos XIX y XX fueron una respuesta al clima de la ciudad. Como sabemos, A Coruña está en Galicia, al noroeste de España. Allí el clima es más riguroso, húmedo y con muchos días nublados. Estos ventanales servían para aprovechar al máximo la claridad solar en una ciudad de clima muy húmedo, además de proteger las viviendas del viento y la lluvia. Así, la luz natural se multiplicaba en el interior, a la vez que los vecinos podían mirar hacia el puerto sin renunciar a un espacio bien ambientado. Es curioso porque en aquel entonces, en general las construcciones tenían ventanales pequeños y reducidos.

A Coruña ciudad de Cristal

La ciudad de Cristal y los cantones.

Muchas de estas viviendas eran originariamente cantones de pescadores, casas modestas donde vivían las familias dedicadas a la pesca. Con el tiempo, la necesidad de ampliar y proteger estas construcciones impulsó el uso de madera y cristal para cerrar balcones, lo que dio lugar a esas fachadas únicas que hoy es posible admirar en una caminata por la zona de la vieja marina de A Coruña. Caminar por la Marina y los Cantones es, por lo tanto, una forma de viajar en el tiempo y apreciar la arquitectura tradicional. Este conjunto, hoy conservado y protegido, fue moldeando la identidad de A Coruña, hasta convertirla en una de las ciudades más singulares de Galicia.

Qué más ver en el centor de A Coruña.

Hacer una caminata por el centro de A Coruña es una de las mejores maneras de introducirse a la ciudad y su estilo, tan propio de Galicia. Además de las famosas galerías de cristal en la Marina, es imperdible llegar hasta la Plaza de María Pita, el corazón mismo de la ciudad. Allí encontraremos el imponente Palacio Municipal y la estatua de la heroína local que defendió A Coruña de la Armada Inglesa en 1589.

Desde allí recomiendo caminar sin rumbo por la Ciudad Vieja, siguiendo sus calles comerciales más animadas, repletas de bares de tapas. Así iremos al hallazgo de pequeñas plazas concurridas con mucha arquitectura histórica. Uno de los puntos más curiosos es la Colegiata de Santa María del Campo, antigua iglesia de los navegantes, testigo del pasado marinero.

Para quienes disfrutan de las vistas panorámicas, una recomendación es subir al Monte de San Pedro, hoy transformado en parque con miradores y ascensor panorámico, desde donde se domina toda la costa.

Por su parte, desde el centro es muy fácil conectar con el paseo marítimo, uno de los más largos de Europa. Recomiendo caminar en gran parte de su extensión, hasta encontrar sorpresas como la Domus o Casa del Hombre, un museo interactivo diseñado por el arquitecto Arata Isozaki, y más adelante la majestuosa Torre de Hércules. Auténtico símbolo de A Coruña, es el faro romano en funcionamiento más antiguo del mundo, declarado Patrimonio de la Humanidad.

La Torre de Hércules: el faro que lleva dos mil años encendido.

La Torre de Hércules es uno de los monumentos más fascinantes de toda Galicia. Como decías, se trata del faro romano en funcionamiento más antiguo del mundo, construido en el siglo I d.C. durante el reinado del emperador Trajano. Desde entonces ha guiado a navegantes a lo largo de los siglos, y hoy sigue cumpliendo su función de faro.

Su atractivo no es solo histórico, sino también visual: la torre se alza imponente sobre una colina que domina el Atlántico, rodeada de un parque escultórico al aire libre de arte contemporáneo. Subir sus 234 escalones es toda una experiencia, ya que desde lo alto se obtiene una panorámica inigualable de la costa gallega, con la ciudad a un lado y el océano dominando el paisaje como abrazando la ciudad.

Cómo visitarla

Como es de esperar, la Torre de Hércules está rodeada de leyendas. Una de las más conocidas cuenta que fue el mismísimo Hércules quien levantó el faro tras derrotar al gigante Gerión, enterrando su cabeza bajo la construcción.

La torre se encuentra en el extremo norte de la ciudad, accesible fácilmente a pie o en bus urbano desde el centro. Está abierta todo el año, aunque los horarios cambian según la temporada, y conviene reservar con antelación en los meses de verano. La entrada es muy económica y permite recorrer tanto la base como las salas interiores y, por supuesto, subir hasta la cima. Mi recomendación es visitarla al atardecer, cuando la luz del sol tiñe de dorado todo el panorama.

Para cerrar la jornada, nada mejor que una degustación gastronómica. Un dato curioso es que en A Coruña la vida social se concentra en torno al vino y las tapas, especialmente en las calles de la zona de la Estrella, Olmos y Barrera. Es tradición pedir un albariño acompañado de pulpo á feira, empanada o raxo (cerdo adobado).

Recorrer A Coruña a pie es todo un acierto. La oportunidad de descubrir una ciudad que combina tradición marinera, con un ritmo tranquilo a pesar de que no es una ciudad tan pequeña. Hay muchas esquinas con algún detalle curioso, ya sea un balcón acristalado, arquitectura notable de distintas épocas, y siempre el aroma a mar.

Hay mucho más que contar de A Coruña, pero quería comenzar al menos con la curiosidad de sus casas y fachadas de cristal. En el blog pueden ver mi ruta por Galicia con cantidad de pueblos y ciudades visitados.

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