No me animo a confirmarlo, eso de que es el más hermoso, porque es el terreno de la subjetividad. Pero sin dudas que San Carlos en Salta, el pueblo tan cerca de Cafayate, es uno de los más hermosos de la provincia, y uno de mis favoritos de los que pude conocer en los Valles Calchaquíes y alrededores de la ciudad de Salta. Por su aspecto y construcciones históricas, por la cultura de su gente, por su entorno paisajístico, por su calle de casas de adobe perfectamente conservadas, San Carlos es un pueblo de los Valles Calchaquíes, que además de hermoso es el pueblo más antiguo de Salta.
Dónde queda y cómo llegar a San Carlos.
San Carlos es un pueblo en gran parte de aspecto colonial ubicado en el corazón de los Valles Calchaquíes. Como sus pueblos vecinos o sobre la ruta 40 (Payogasta, o hasta el propio Cachi, Seclantás) está rodeado de montañas y algunos viñedos en la zona. San Carlos está exactamente a unos 230 km al sur de la ciudad de Salta, y a solo 25 km de Cafayate, por la Ruta Nacional 40. Para llegar desde Salta capital, una opción es tomar la Ruta Nacional 68, atravesar paisajes espectaculares como la Quebrada de las Conchas, llegar hasta Cafayate, y desde allí continuar por la RN40 hasta San Carlos. También es posible acceder desde desde Cachi o Molinos siguiendo la Ruta 40 hacia el sur, que en esta zona es de ripio. El viaje atraviesa paisajes de gran belleza en cualquiera de estas opciones, quebradas rojizas, campos fértiles junto a los ríos y siempre históricas comunidades locales de tradiciones ancestrales.

Hay servicios de transporte regular en autobús (desde ciudad de Salta, Cafayate y Angastaco) aunque los horarios son limitados a determinados días. San Carlos posee servicios de remises o taxis económicos que que comunican con Cafayate. Por cierto, el pueblo no dispone de abastecimiento de combustible, que es posible en el más turístico Cafayate.
Qué tiene de especial San Carlos.
¿Por qué mi recomendación de no perderse visitar el pueblo de San Carlos en Salta?. Así como cada pueblo es precioso, ya sea Cachi o Cafayate son estrellas turísticas dentro de la provincia. San Carlos es un pueblo menos visitado y conocido, pero no por ello menos encantador, todo lo contrario. Conserva su ambiente tranquilo y en cierto modo más auténtico, más distante del turismo masivo. Recomiendo caminar por sus calles y sentir esa sensación de un sitio aún con más vida local que turistas: es fácil descubrir el encanto de sus casas de adobe con galerías y patios internos. Además, San Carlos es una buena escala ideal para explorar la Ruta del Vino de altura, disfrutar de paisajes andinos entre cardones, y siempre en contacto con las infaltables montañas rojizas que enmarcan el recorrido.

La ruta 40 y San Carlos
La Ruta Nacional 40, que atraviesa el pueblo de San Carlos es en sí un viaje escénico y que coincide en esta parte con una de las regiones más auténticas del norte argentino. Mientras la ruta serpentea entre paisajes de montañas coloridas, viñedos y ríos secos gran parte del año, el recorrido invita a adaptarse a ese ritmo pausado. Es hermoso avanzar y conocer uno a uno los pueblos de este valle.
Cuanto tiempo quedarse y que hacer en San Carlos.
Como decía, San Carlos en Salta, es uno de los pueblos más antiguos de la provincia. Es esencial caminar su casco colonial, visitar la iglesia histórica de San Carlos Borromeo. Descubrir el arte de sus artesanos que mantienen vivas las tradiciones ancestrales en cerámicas, tejidos, tallado en madera. Muy cerca se pueden explorar bodegas familiares, disfrutar de caminatas por los cerros circundantes y descubrir yacimientos arqueológicos del legado diaguita-calchaquí. Para mí, todo el valle en general, y pueblos como San Carlos en particular, son un lugar perfecto para desconectarse y disfrutar. Se trata de una inmersión cultural y paisajística única. Mi recomendación si contamos con tiempo es quedarse al menos una noche para apreciar tanto el pueblo como sus alrededores.
Hay varios alojamientos turísticos entre hosterías, residenciales y posadas. También hay un camping municipal de buenas instalaciones. Y varios restaurantes y comedores en torno a la plaza.
Iglesia San Carlos Borromeo
La impronta de esta iglesia domina la plaza principal. Fue declarada Monumento Histórico Nacional en 1942 y es llamativa por su dimensión, ya que San Carlos supo disputar su lugar como la capital de la provincia, por ser la iglesia de mayor tamaño en los Valles Calchaquíes. Fue construida a partir del año 1801 y fue inaugurada en 1854. En su interior se destacan imágenes como la del Cristo Articulado, la Dolorosa del Calvario y San Isidro Labrador, ubicados en el altar lateral.
Calle San Martín
Desde la plaza principal nace el recorrido de la calle central y más antigua del pueblo: la calle San Martín. Se suceden casas de estilo colonial, así como otras previas a la época colonial, y algunas posteriores. Sin embargo, y gracias a programas de preservación y restauración, la arquitectura se ve cuidada, y homogénea en toda la extensión de la calle. Todas son casas de una planta, en su mayoría de adobe con revoques de barro y pintura encalada, pisos de ladrillos o baldosas, con patios de tierra en el interior y galerías. Entre los edificios notables están el Cabildo Histórico, o el Centro Cultural Jallpha Calchaquí que se puede visitar de forma gratuita. Toda esta calle está adoquinada así como las fachadas protegidas.

Comprar artesanías en San Carlos
Otro punto que quiero destacar de San Carlos es la calidad de sus artesanías, mérito de los artesanos sancarleños que transmiten sus conocimientos de generación en generación. Hay artesanos que abren talleres como las tejedoras a telar (en el Taller Santa Ana), así como un centro de venta de productos artesanales, frente a la plaza principal. En resumen, los dos puntos principales para encontrar variedad de artesanías es el Centro Cultural Jallpha Calchaquí y el Mercado Artesanal, ambos sobre Calle Belgrano junto a la plaza principal. Hay productos de cestería, tejidos, cerámica, joyería, metal, madera, dulces caseros, hierbas medicinales, frutas deshidratadas y especias, entre otros. El Centro Cultural posee además un interesante museo con muestras arqueológicas del valle. Hay otros talleres interesantes como el del orfebre, el de Arte Noble, el de Eduardo Mendoza (cerámica), y tantos más. Sobre todos se puede consultar en la oficina de turismo.

En resumen, San Carlos es un destino ideal para quienes gustamos de «descubrir» sitios inesperados en el camino. Esto en regiones que merecen explorarse con tiempo y detenimiento como el valle Calchaquí más famoso de Salta, acompañando la ruta 40. Pueden sumar recomendaciones y su propia experiencia en este post, o dejar en comentarios dudas o consultas.
