Uno de mis favoritos del norte de Argentina fue un «descubrimiento» que hice en mi viaje explorando los sitios no tan visitados de la provincia de Salta. Y es que les quiero contar de un pueblo que no estaba en mis ideas originales del viaje. Sin embargo me terminó enamorando por su tranquilidad, su encanto tan típico de los Valles Calchaquíes, sus paisajes, su arquitectura y la sencillez amable de su gente. Ni que contar de sus artesanías y el arte de sus artesanos, digno por si solo de un viaje. Les contaré concretamente sobre el pueblo de Seclantás, y que hacer en Seclantás.
Además, el encanto especial de este pequeño pueblo reside en que si bien está orientado a recibir turistas, esta fuera del radar de los sitios más visitados de Salta.

Si están en la ciudad de Salta, pueden empezar por visitar en una excursión el pueblo de Cachi (más conocido). En el camino tamibén hacer experiencias que recomiendo como quedarse una noche en esta construcción histórica de Payogasta muy cerca de Cachi. Otro plan recomendado es conocer el pueblo que les quiero contar en este post.
Se llama Seclantás, y si bien está sobre la ruta 40 y a unos 40 minutos de Cachi, pasa en cierto modo desapercibido injustamente. Al estar en un tramo de la 40 apartado de zonas pobladas, aún sigue sin asfaltar al momento de mi viaje. Las obras en la ruta 40 para el asfalto estaban en progreso, pero se paralizaron a fines de 2023 con el cambio de gobierno supuestamente libertario. Seclantás espera como eternamente estar bien comunicado para su desarrollo y mejor calidad de vida. Y en parte tal vez por esa ruta aún sin asfaltar, es un diamante en bruto de la belleza turística de los pequeños pueblos salteños.

Cómo llegar a Seclantás desde Salta Capital
Para ir de Salta capital hasta Seclantás, serán unas 3 a 4 horas en coche. Algo que sin dudas será mucho a juzgar por una distancia no tan larga. La realidad es que la ruta desde Salta hasta Seclantás atraviesa varias maravillas. Por ejemplo un tramo de yunga, la Cuesta del Obispo, el Parque Nacional Los Cardones, que harán que el propio trayecto sea un paseo asombroso con muchas paradas y miradores. También es conveniente planificar el trayecto como un paseo que incluya visita a otros pueblos como Cachi o Payogasta antes de llegar a Seclantás.

La ruta está asfaltada hasta donde comienza el ascenso a la cuesta del Obispo, que es de ripio. Siempre sugiero no asustarse por esta ruta de ascenso y de montaña, siempre que no sea un día de lluvia, que no son los más usuales. La Cuesta del Obispo es en ripio, pero tiene mantenimiento permanente, y en su mayor parte es una ruta muy amplia, no hay tramos estrechos que lo hagan un camino difícil de conducir. ni tampoco hay grandes desniveles en distancias cortas, porque es un ascenso muy zigzagueante pero gradual.
Una vez se asciende la cuesta del Obispo quedará por hacer el Parque Nacional los Cardones, que se atraviesa por unos kilómetros de asfalto hasta llegar a Payogasta, donde vuelve el ripio sobre la ruta 40. En resumen, el camino se hace lento más que nada por los paisajes, los miradores, y los tramos de ripio. El tramo final de ripio entre Cachi y Seclantás lleva unos 40 minutos. La otra opción es venir por la ruta 40 desde Cafayate. De Cafayate – Seclantás serán 3 a 4 horas, dependiendo del estado del ripio.
Consejos generales para la ruta.
Si no tienes experiencia en caminos de ripio o en caminos de montaña, mi recomendación es que te animes. Solo se trata de maneja con precaución, considerando que hay ascensos con una ruta ancha, que hay mantenimiento permanente. No es imprescindible un vehículo 4×4, y una vez asciendes la cuesta del Obispo serán paisajes de meseta, en la pre-puna, lo que significa que es como una llanura de altura más que nada. Las estaciones de servicio son escasas pero hay donde aprovisionarse por ejemplo en Cachi. Y sobre todo viajar con luz diurna más que nada para disfrutar los paisajes.
Razones para conocer Seclantás.
Seclantás es un pintoresco pueblo que enamora a quienes disfrutamos de viajar lento, de los sitios tranquilos, con su aire colonial, y su fuerte identidad cultural.

Su plaza principal, con la Iglesia de Seclantás, es el paseo para adentrarse en la vida del pueblo. Especialmente en las tardes de verano cuando se torna el epicentro de las charlas entre su gente, o las familias y niños que juegan en este lugar. Para alojarse hay unos pocos alojamientos, comedores populares y restaurantes, así como una calle principal con algunos puntos donde venden artesanías. Pero lo más llamativo en cuanto a productos locales está en el Camino de los Artesanos. Se trata de una ruta de ripio en paralelo al río que tiene dispersas distintas casas donde viven artesanos que ofrecen sus productos.

Que hacer en Seclantás: compra de artesanías.
Especialmente, en la ruta de los artesanos, hay tejidos, y todas las casas de artesanos están indicadas para detenerse. Seclantás es de hecho conocido como la cuna del Poncho Salteño, y en esta ruta se pueden visitar los telares artesanales. Allí los tejedores locales crean ponchos de vicuña y lana de llama con técnicas ancestrales. Y por supuesto, se pueden comprar.
No hay tanto más que hacer en Seclantás que disfrutar de esa calma, o visitar los miradores con vistas a los cerros. Se puede recorrer en auto el entorno de la mítica Ruta 40, que atraviesa paisajes de montañas y quebradas. Seclantás es sobre todo otro punto más donde desconectar, conocer la cultura calchaquí y disfrutar de la hospitalidad salteña en un entorno a mi entender, espectacular.

Pueden dejar más recomendaciones sobre que hacer en Seclantás, así como su experiencia, puntos específicos que conocer y más. Y por cierto, si vienen desde Salta capital, en el blog también publiqué estas 10 recomendaciones de actividades.
