Tu Alpujarra (un lugar en el mundo)

Apenas van unos días en este sitio y aún no creo tener claro lo que realmente es la Alpujarra. Mientras hago mis paseos por los caminos curvilíneos entre cortijos muy cerca de Lanjarón, se me suma una perra mestiza que parece tener el poder de la velocidad. Cuando pasa a mi lado es un relámpago, hasta la escucho “cabalgar” acompañándome con ráfagas de energía casi sobrenatural.

En días siguiente me entero que la perra flash se llama Rayuela, como el libro de Cortázar (quizás porque uno de sus dueños es argentino). Su otra dueña alemana le dice “raiu, que suena a rayo, y además le queda bien porque es como un rayo”. Debe tener apenas un año pero su vida parece perfecta como su energía. Su rostro, su actitud, su ansiedad, no pueden significar otra cosa que plenitud, felicidad. Ineludiblemente es como parte de un lugar en el mundo del que parece inseparable: su Alpujarra.

un lugar en el mundo

Estoy en este rincón al sur de Granada durante tres semanas cuidando una casa con sus mascotas a través del sistema house sitting (una red que pone en contacto a dueños de casas y mascotas que se van de viaje, con potenciales cuidadores voluntarios). Habito una casa que tampoco entiendo si puede entrar en la categoría de cortijo: es de construcción más reciente. La dueña de Raiu, que es vecina, me cuenta que construyeron y vendieron esa casa hace unos años a mis anfitrionas. Apenas las conozco por un par de días antes de marchar. “Ellas vieron la casa, las montañas, la paz, se enamoraron del lugar y la compraron. Nosotros necesitábamos el dinero en ese entonces”. Eso significa que estoy en el lugar en el mundo que eligieron otras personas.

No existe una palabra para definir el lugar en el mundo de alguien, ese sitio en el que te sientes parte del lugar. Tampoco existe una palabra para la coincidencia que sucede en aquel que nace en el lugar que siente el adecuado para pasar su vida, el sitio que no cambiaría por nada. Desde mi óptica el hecho de nacer en el sitio que eligirías para vivir requiere una palabra especial. Lo mismo que una palabra para «la frustración que siente aquel que vive atrapado en el lugar que no se siente a gusto». Necesito otra palabra para aquel que vive forzosamente en un lugar lejos de su lugar en el mundo. El idioma tan rico, a veces está en déficit con lo conciso. 

A lo largo de mis viajes suelo pensar sobre el lugar en el mundo de cada persona, el mío, el de otros. He vivido muchas veces la experiencia de querer quedarme a vivir en un lugar. Y también he vivido en los lugares en el mundo de otros. Recuerdo una vez cuidar una casa en un idílico lugar de Nueva Zelanda, y sentir que sus dueños partían con la ilusión de un gran viaje, y regresaban con la misma ilusión a su paraíso personal. Hace muy poco estuve en un rincón del Pirinero Francés que una pareja estaba convirtiendo en su lugar en el mundo. Durante estas tres semanas vivo en el lugar en el mundo de otras personas en la Alpujarra. 

La Alpujarra es el lugar en el mundo de cada vez más gente, especialmente expatriada. Y en esto mucho tiene que ver un libro que estoy leyendo y que se llama “Entre Limones” de Christ Stewart. Es un libro autobiográfico que describe precisamente eso: la historia de alguien que encuentra su lugar en el mundo en la Alpujarra. El autor afirma a través de su relato, que en ese proceso de búsqueda, él mismo se vuelve parte del lugar, como Raiu parece serlo de nacimiento. Christ Stewart alguna vez fue un músico inglés que (dato curioso) integraba la banda de música Génesis. Pero según cuenta, queda injustamente fuera del grupo antes de alcanzar la fama. De esa frustración e historia nace otra que se convierte en libro, best seller y trilogía. 

Christ Stewart narra en «Entre Limones» su viaje de muy joven a la Alpujarra enamorado de España, donde finalmente compra un cortijo en ruinas cerca del pueblo de Órgiva. Es una historia de búsqueda de vida alternativa en un lugar capaz de enamorar, a pesar de la crudeza y los sacrificios de todo tipo. Todo parece quedar compensado por el enamoramiento con el lugar. 

La Alpujarra tiene esa sensación de sitio apartado del mundo. Son pueblos en altura en las laderas de la vertiende sur de Sierra Nevada, entre las provincias de Granada y Almería. Mientras la recorro, creo encontrar más su esencia en las zonas rurales de los cortijos que en los pueblos, en esas casas rurales situadas en terrazas en las laderas de la montaña. En cada una de esas terrazas suele haber construida desde hace siglos alguna casa para vivir conectado a la tierra, a los almendros, los olivos, el ganado, las acequias, entre caminos de curvas que acentúan la sensación de sitio perdido. Entregados de algún modo a la búsqueda de la autosuficiencia.

Por momentos imagino los cortijos y la vida en la Alpujarra como un naufragio planificado a cientos de metros sobre el nivel del mar. Inmerso en un complejo sistema de inmunización ante los vicios modernos, entregados al silencio con ladridos nocturnos. Una experiencia inmersiva de simulación de ausencia de la propia modernidad sin renunciar a ella. Y lo más auténtico, la paz de la montaña, el clima privilegiado lleno de días apacibles, mediodías tórridos en verano que solo se resisten con el «milagro» de las acequias. Días que parecen sutilmente calcados con pequeñas variantes en la intensidad de la brisa. El terreno que para fortuna de los fóbicos a la aceleración, hace insolventes la construcción de autopistas. La dificultad del terreno que hace que todo lo moderno llegue algo más tarde que en otras regiones, incluyendo la señal de telefonía móvil. A pesar de apariencias, ya nada es como antes (hay buena conexión a internet). 

Estoy en la Alpujarra y pienso en Raiu, en las dueñas de mi casa que me abrieron las puertas a un mundo distinto, con un exceso de singularidades que hacen a un micromundo. Siento mis días como una película de inacción, con banda sonora que por momentos es un zumbido en mis oído, el del silencio y el de las moscas. 

Ya no es secreto la Alpujarra como décadas atrás, y es que apenas quedan sitios secretos en España. Pero este sitio como tantos, sigue enamorando a quienes buscan ser parte de un lugar, o encontrar ese punto preciso del planeta en donde sucede un embrujo. En tiempos en el que el bulying medieval contra las supuestas brujas del pasado es historia, hay un pueblo de la Alpujarra que es famoso por la leyenda de sus brujas. Se llama Soportújar. De allí imagino que nace la inexistente leyenda del embrujo de la Alpujarra: el poder de estas montañas de seducir con la idea de ser parte de ellas. Un sitio a medida para todos los inconformistas, soñadores, aventureros, resilientes. Un paisaje hermanado con todas las Alpujarras que imagines existen en otras partes del planeta. Cerca o lejos, seguro existe tu Alpujarra al final de un laberinto que a veces resulta demasiado extenso.

55 comentarios de “Tu Alpujarra (un lugar en el mundo)

  1. Maru dice:

    Hola ! Es la primero vez que te leo y realmente me encanto la descripción que haces , no solo del lugar si no lo que te genera. Realmente me llego!

  2. Belén dice:

    Hola Matías!
    Un placer ver todo lo que publicas y escribes. Me han dado ganas de leer el libro «entre limones», tal vez lo compre. A mí me encanta vivir en el campo, oyendo a los pájaros, sintiendo la brisa del aire y viendo el movimiento de las hojas de los árboles. De pequeña vivía en una aldea sin luz y sin agua, íbamos a coger agua a un pozo y la luz llegó cuando yo tenía 8 años. La descripción de tu relato me ha llevado a mi infancia y a esos veranos calurosos, con moscas, y silencio. Recuerdo a mi perra corriendo también como un rayo.
    Ha sido un placer leerte.
    Un fuerte abrazo para ti.

    • Anahi dice:

      Hola!…
      Me ha encantado la forma en la que sumerges al lector en tu experiencia, que siento tan propia por qué nací en «un lugar escondido» en el mundo, rodeada de mucha paz, naturaleza y silencio.
      El destino me ha hecho andar por el mundo, y aún hoy me encuentro en la búsqueda de ese, mi mundo, así que particularmente me llegó al corazón este artículo que me hace saber que si volveré a encontrar ese lugar para mí! 🙏🌻

      • Matías Callone dice:

        Hola Anahi, a mi me sirven tantos estos comentarios, me alientan a compartir más mis textos más personales, muchísimas gracias!. Muchos estamos en esa búsqueda constante, otras la tienen resuelta, pero es un tópico sobre todo para muchos viajeros 🙂

  3. Susana dice:

    Hola Maty…que placer leerte. Tus relatos son motivadores, te envuelven y atrapan. Más allá de lo que describes, siempre lindo, leerte te hace sentir parte, curiosidad, soñar…pensar…..despierta lo que la lectura debe despertar y provocar. Encantador…

  4. Adeline dice:

    Hermoso texto, absolutamente lleno de tu verdad, una verdad compartida por muchos, por todos los que un dia decidimos encontrar nuestro lugar especial, ese lugar que resueña con nuestra esencia y donde puedan crecer nuestras raices con paz y armonia…
    Con muchas mas ganas de ir a Granada…
    Muchas gracias por tus palabras, es un placer descubrirte a través de tus relatos…
    Adeline

    • Matías Callone dice:

      Hola Adeline, no se si pretendo decir una verdad porque no creo tenerla, lo dejo abierto a debate y comentarios :). Me alegro que genere más ganas de viajar y guste el relato, Gracias por tu tiempo y comentario!

  5. Patricia dice:

    Hermoso texto, pude «recorrer» el lugar.
    Estoy buscando mi lugar en el mundo, quiero ir a casa y no sé dónde es! Hermosa ha de ser la sensación al llegar…

  6. Patricia Herrera dice:

    Espectacular descripción de un tu tierra por 3 semanas, me encanta leerte y seguir tus viaje y aventuras, de hecho en diciembre voy de viaje a Portugal y Galicia inspirada en tu viaje por esos rumbos, muchas gracias por compartir tus rutas y paseos, me fascinan todos.

  7. Carina Locascio dice:

    Qué lindo leerte, Mati!! Caminé por esos caminos, ví a Rayuela pasar como un rayo y me dieron ganas de estar ahí. Mi hija anda por España en estos tiempos y me dijo hace poco «no envejezcas en Rosario»
    Me está dando vueltas este pensamiento y vos venís a aportar riqueza. Abrazo enorme y gracias!!!

  8. Giova Santiago dice:

    Cuando estuve en Granada me enamoré de la ciudad, su cultura, su naturaleza, sus callejuelas escondidas, su grandeza… Gracias por recordarme lo bella que esa región es.

  9. Gabriela dice:

    Que lindo esto de la búsqueda del lugar donde uno quiere vivir feliz, tener ganas de estar, contemplar y disfrutar. Tu texto es para seguir pensando

  10. Sara dice:

    Qué linda historia, da muchas ganas de conocer ese lugar. Qué tema definir cuál es el lugar en el mundo de cada uno, no sé, yo estoy bien dónde estoy.

    • Marcela.a dice:

      Me hiciste caer un lagrimon..pensando en ese lugar…perfecto para ser «mi lugar» en el mundo…cuantos lindos lugares…descriptos hermosamente..habra pare ser nuestros lugares en el mundo…??feliz el que lo encuentre..

  11. Mara Dobric dice:

    Soy de Montevideo y conocí las Alpujarras en el 2018 cuando hice un recorrido por Andalucía. A pesar que mi lugar en el mundo es Sevilla, mi sueño es irme a vivir allí cuando me jubile, las Alpujarras me parecieron increíbles, nunca me imaginé encontrar en el medio de ellas lo que ví en Soportujar. Me quedaron lugares para recorrer que la pandemia me hizo posponer. Pero en el 2023 voy a estar por allí de nuevo

  12. Silvia dice:

    Escribís tan bello… Me gusta tu disfrute dentro de una película de inacción, cómo la describis. Tal vez la acción está sobrevalorada.
    Tal vez, en épocas de acción urgente e inútil, la inacción sea la revolución.
    La idea de «lugar en el mundo» me ronda últimamente porque mis circunstancias personales me dejan sin excusas. Estoy mayor, pero no tanto, mis hijas ya caminan solas y no dependen de mí, nada me ata demasiado a mí pueblo. Entonces me preguntó si estoy a tiempo de viajar lento, algo como lo que haces…tal vez me animo y el viaje me permite conocer mí lugar en el mundo
    Suena a catarsis jaja
    Me gusta mucho como escribís pero me gusta más tu manera de viajar y descubrir el mundo. Gracias por eso y buen viaja

    • Matías Callone dice:

      ¡Hola Silvia! muchas gracias por el comentario y leerme :). Que bueno eso de que la acción está sobrevalorada, yo en muchas ocasiones disfruto mucho de la «inacción» que en realidad no lo es a menos que nos la pasemos durmiendo que no es mi caso. Yo que puedo agregar respecto a un viaje más que recomendarlo. Y no tiene que ser lejos tampoco, yo pude redescubrir hasta los lugares de mi infancia recorriendo de nuevo con otra mirada. ¡Gracias de nuevo!

      • Leonor dice:

        Leerte siempre es un placer Matías! De verdad, en cada frase imaginaba ese lugar. Y pensaba qué lindo cuando uno encuentra «ese lugar en el mundo». Me encanta pensar en distintos lugares donde uno llega, cierra los ojos, respira hondo y decís es acá. Adoro seguirte, leerte es abrir un libro nuevo lleno de gratas sorpresas.. Lo de hoy fue mágico. GRACIAS!!!!💓

      • Matías Callone dice:

        Hola Leonor, muchísimas gracias por tu tiempo, leer y comentar. Me hacía ilusión ver devoluciones en comentarios así que disfruto la mañana leyéndolos y viendo lo que se genera del otro lado. Gracias de verdad 🙂

  13. Virginia Atchugarry dice:

    Me encanta tu relato, disfruto mucho con tus observaciones, aunque no me siento identificada: mi lugar en el mundo es donde están mis afectos, independientemente de la ubicación geográfica. Por otra parte, suelo sentirme cómoda en casi todos los lugares que visito y con la gente que comparto algún tiempo.

      • Nora Melo Moore dice:

        Que profunda reflexión!! Me ha encantado la forma como planteas lo que significa para tí el viajar y encontrar tu lugar en el mundo. He vivido en varios países y actualmente no vivo en el país que me vió nacer y donde crecí. Mi lugar en el mundo han sido todos en los que he vivido y donde vivo actualmente.
        Aprendes a no darle tanta importancia a la nostalgia de otros lugares, sino a disfrutar lo que estás viviendo y como te adaptas.

      • Matías Callone dice:

        Hola Nora muchísimas gracias por tu tiempo. Comparto mucho eso de sentir que uno puede ser parte de muchos lugares del modo en que cada cual lo siente. Y uno también termina ejercitando mucho el desapego, que es bueno para muchas cosas, y no diría malo, pero también es bonito el arraigo creo. Un abrazo y gracias por tu reflexión!

  14. Raquel dice:

    Me encanta todo lo que escribes y te envidio muchísimo por la vida que llevas, me parece realmente fascinante les cuento a todos mis amigos de ti

  15. Javi dice:

    Excelente!
    Me encanto y me sientonidentificado como esos que aún buscan su lugar en el mundo…Ushuaia, el Delta del Tigre, Escocia o Suecia…o es que aún no nos encontramos….

    • Helen Bonilla dice:

      Coincido con muchos comentarios. Eso de que leerte es un placer y más placer es lo que mostrar. También muchas veces eres tema de conversación entre mi gente.

      • Marcela dice:

        Gracias! Haces que viajemos a través de tus escritos, es un placer ver tus fotografías y completar esa historia visual con un gran relato como este, espero poder encontrar mi alpujarra en un corto plazo y sentir esa sensación de tranquilidad que se siente al leerte.

    • Olga Martínez-Manglano dice:

      Lo describes tan bien que casi me siento allí!!!
      De las fotos sólo te digo: espectaculares siempre!
      Te sigo hace varios años y cuando no veo nada tuyo, me preocupo….

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