10 errores que (probablemente) cometerás en tu primer gran viaje

….o enseñanzas para convertirte en un viajero experto:

Eder Fortunato

1) Imaginas el paraíso (y encuentras algo que está muy lejos de serlo)

Todos los viajeros tenemos algo en común: soñar, pasar días y noches completos pensando en nuestro próximo destino. Imaginamos la luz, los aromas, las situaciones que quizás vivamos, todas las cosas que quisiéramos hacer allí, buscamos información y a casa paso sentimos estar más cerca del paraíso. Y esto sucede todavía con más fuerza cuando nos dirigimos a ciertos lugares cinematográficos: playas celestes y desérticas, montañas nevadas, callecitas medievales. Llegas a La Toscana y todavía intentas encontrar esa belleza publicitaria, la típica casa italiana, la familia comunicándose en voz alta y moviendo los brazos como todos los italianos deberían hacer, y te encuentras con que las publicidades han omitido cierta información visual como las torres de alta tensión, lo absolutamente degradada que está la tierra por los productos que se utilizan en el sector agrario, el cielo que no será jamás celeste por la cantidad de aviones que cada día atraviesan esa zona del mundo. O piensas «Indonesia» e inmediatamente se te viene a la cabeza la palabra «playa» pero olvidas que es un país musulmán, por lo cual en algunas zonas será casi imposible tomar un baño relajado en esa playa de aguas transparentes.

Moraleja: sueña con tu viaje pero no idealices. Cada lugar tendrá cosas mágicas para ti pero casi puedo afirmar que no serán aquellas cosas que nos muestran las películas y las revistas (con editores inteligentes sólo eligen las mejores fotografías)

2) Magnificas un supuesto problema, y resulta que el único problema evidente es tu capacidad de magnificar las cosas.

Cuando compré mi pasaje desde Estambul a Bangkok hace ya dos años sentí una felicidad única. Con el billete en mano (o mejor dicho, en el ordenador) comencé a temblar de alegría: ¡me estoy yendo a Bangkok, y luego a cuidar una casa en la Camboya real! Suena magnífico, pero también exótico, y todavía más cuando comencé a pensar en la «terrible» frontera entre Tailandia y Camboya. Luego de leer todos los blogs de viajes que son referentes en el tema llegué a la frontera, me bajé de un bus, caminé por un pasillo lleno de turistas, me pusieron un sello en el pasaporte y ya estaba del otro lado. Todavía sigo esperando esa especie de emoción viajera de saber que estás viviendo algo «límite». ¡Nada más lejos de la realidad!

Moraleja: informarte siempre antes de viajar es importante, pero no tienes que temer ciertas experiencias sólo porque el lugar al cual te diriges está lejos de casa. Por supuesto habrá situaciones particulares, pero me atrevo decir que viajar alrededor del mundo (y cruzar fronteras) puede resultar más fácil de lo que parece en la mayoría de los casos

3) Contactas a un sólo host en couchsurfing (y esperas que te respondan)

Porque ahora que comienzas a viajar por supuesto te has hecho un perfil en couchsurfing (no demasiado completo a decir verdad, y… ¡en español!). Entonces pasas algunas divertidas horas mirando perfiles y eligiendo a cuáles enviarás. Te quedas con uno o dos de ellos (porque piensas que son parecidos a ti), preparas el correo que le enviarás: y nunca recibes respuesta.

Moraleja: nunca creas que «tienes algo» hasta que no estás 100% seguro de ello, y más que nada cuando viajas utilizando este tipo de redes sociales. No sueñes con Perugia si no puedes pagar un hostel y sólo has encontrado dos perfiles interesantes en couchsurfing o redes similares. Prepara tu perfil con esmero, envía correos personalizados y no cuentes con ello hasta que… ¡Adivinaste! Recibes un correo en tu página de inicio que dice que eres bienvenido

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4) Planificar la dieta más sana de todas (que jamás cumplirás)

La mayor parte de mi viaje fui vegetariana y casi-vegana. Y esto implicaba un reto, porque al viajar si bien las posibilidades de encontrar los alimentos que prefieres consumir se agrandan (tienes más oportunidades de conocer nuevos sabores) también resulta complicado encontrar «eso» que realmente quieres. Antes de llegar a Camboya pasé noches enteras pensando lo feliz que iba a ser paseando por los ENORMES mercados de Camboya y todas las deliciosas frutas que iba a comer en mi housesitting de Indonesia. Y otra vez: nada más lejos de la realidad. En Camboya los mercados son pequeños y resulta más económico comer en restaurantes que ofrecen en su mayoría western food, y en Indonesia al estar viviendo en una isla toda mi planificación de alimentación sana y variedad se vio desmantelada por los pocos alimentos frescos que pude encontrar allí.

Moraleja: si tienes que planificar una dieta específica porque es un requerimiento que no puedes dejar de lado, investiga bien antes de largarte a la aventura. Si no, lánzate a los caminos sabiendo que cada país tendrá sus cosas buenas y sus cosas malas y que definitivamente después de todo se trata de disfrutar incluso el hecho de no encontrar lo que deseas

5) Te resistes a aprender un idioma (inglés) y das por hecho que será fácil entenderse.

Por lo que permanecerás callada/o hasta el fin de los tiempos, porque eres tímida/o, porque no es necesario hablar inglés cuando viajas con alguien que sí habla, y piensas «aprenderé cuando sea realmente urgente». Sin embargo un idioma (hasta ahora) no se aprende por un proceso de ósmosis, por lo cual aprendí a hablar… cuando comencé a hablar, superé mi vergüenza ¡e hice mi mayor esfuerzo por poder comunicarme!.

Moraleja: puedes viajar sin saber un idioma y eso no será ningún problema porque el idioma de los gestos y señas es universal, pero aprender un idioma nuevo implica un (pequeño) esfuerzo que tienes que realizar para poder comenzar a entender esta nueva lengua. Tienes además muchas maneras de practicar, no sólo conversando: escuchando películas y canciones antes de comenzar tu viaje, escribiendo correos electrónicos, escuchando a otros hablar, etc.

6) Encontrar un hostel bueno, bonito y barato (y soñar noches románticas que jamás existirán)

Creo que me ha pasado muchas veces: llega el momento de buscar hostel, aunque últimamente prefiero alojarme utilizando airbnb y sus habitaciones en casas de gente local. Pero en este punto da lo mismo: miras las fotografías de tu próxima habitación y (como ya dije en el punto 1 comienzas a soñar). Sofía desde esa habitación será preciosa, caminarás al centro de la ciudad, incluso podrás tomar un café en la esquina (abro y cierro signos de preguntas porque esto me pasó hace poco) o piensas que has encontrado el mejor hostel de Bangkok porque es céntrico y entonces no tendrás que caminar demasiado hasta los lugares que quieres visitar. Pero resulta que cuando llegas a tu habitación en Sofía (que es preciosa) no sólo no ves la ciudad desde la ventana si no que al centro tienes que ir en metro y al ser una zona alejada no tienes ningún café romántico como el que soñaste. O arribas a Bangkok, te dispones a dormir y te das cuenta de que tu hostel era tan céntrico que no podrás pegar un ojo en toda la noche porque todos los bares de la zona están abiertos las 24 horas.

Moraleja: antes de elegir un lugar, ten en cuenta que nunca (NUNCA) se parecerá a aquello que has soñado tú (muchas veces será incluso mejor). Y antes de reservar tu habitación infórmate realmente en qué barrio de la ciudad se encuentra: si quieres centro pero silencio elige algo que no se encuentre en un vecindario universitario o demasiado turístico. Pero piensa que cuanto más lejos del centro más tiempo y dinero gastarás en dirigirte a los lugares de interés

7) Pensar que tienes más dinero (y darte cuenta en el camino de que tienes mucho menos de lo que tú creías)

Puedes pensar que si calculas alojamiento, comida y «extras» entonces estarás seguro de que el dinero te alcanzará sin problema. Sin embargo hay ciertos gastos que no tenemos en cuenta y de los cuales no podemos saber de ellos hasta que realmente estamos en terreno. Por ejemplo: no contar con que en la mayor parte de las ciudades europeas debes pagar para acceder a los baños. Sí, es cierto, son centavos de euro, pero cuando realizas viajes de bajo presupuesto uno o dos euros de menos pueden marcar una diferencia importantísima.

Moraleja: Los cálculos que podemos hacer respecto de «cuánto gastaremos» en nuestro viaje son solamente aproximados, por lo que intenta siempre calcular tu presupuesto teniendo en cuenta ciertos gastos extras, y además extras de extras (es decir, esas cosas que jamás habríamos podido tener en cuenta antes de salir de viaje). Y si todavía no sabes bien cómo ahorrar durante tu viaje o gastar el menor dinero posible, puedes leer estos dos artículos: (AGREGAR CUANDO ESTÉN PUBLICADOS).

8) Programas un viaje tan estructurado que jamás puedes cumplir con todas las metas propuestas

Cuando recibí la noticia de que cuidaría una casa en Turquía por 20 días comencé como loca a investigar porque sinceramente sabía poco y nada de tal fascinante país. Y por supuesto me enteré de los baños turcos, de los globos aerostáticos de Cappadocia, de los baños termales de Pamukkale… y comencé a hacer planes surrealistas para intentar hacer todas esas cosas en los tres días que tenía libres en Estambul. Finalmente estuve resfriada, en Estambul llovió e hizo muchísimo frío y todo lo que quería era llegar a mi nuevo housesitting y dormir durante dos semanas seguidas.

Moraleja: haz todos los planes que desees, investiga, encuentra esas actividades que te gustaría realizar, pero crea mapas lo suficientemente flexibles como para que, en caso de que no pudieras concretar todo lo pactado, entonces puedas todavía disfrutar de las nuevas situaciones que el viaje te propone

9) Eliges el billete de avión más económico, festejas tu triunfo y olvidas que es un vuelo con 4 escalas

No hay cosa más emotiva que comprar un nuevo vuelo, y todavía más si se trata de un vuelo que te llevará al otro lado del planeta. En Argentina estuve a punto de comprar un billete a Europa que (misteriosamente) duraba 50 horas cuando lo normal son 14 pero era (misteriosamente) más económico que el resto también. Terminé pensando que las conexiones Buenos Aires-La Paz, La Paz-Lima, Lima-Santiago de Chile serían realizadas en aviones de dudosa seguridad así que decidí finalmente comprar un vuelo en una empresa confiable. Y cuando luego de Indonesia compré un vuelo hacia Nueva Zelanda, con una felicidad inconmensurable de saber que había ahorrado 50 dólares astutamente, olvidé la gran cantidad de horas de espera que tenía en los aeropuertos de Malasia y Australia, en los cuales seguramente necesitaría comer, tomar agua, etc. y lógicamente terminaría gastando ese pequeño ahorro.

Moraleja: chequea siempre los vuelos más baratos pero descarta aquellos que tienen escalas con demasiadas horas de espera. Un vuelo con dos escalas y 20 horas de espera hará que realices pequeños gastos no contemplados (beber algo caliente, tomar una ducha, comprar una botella de agua, etc.) que podrías haber gastado en un vuelo más directo, gracias al cual llegarás también con más energía disponible a tu nuevo destino

10) Crees que viajar en Europa en invierno es romántico

Y entonces estás feliz con tu maleta y tu abrigo (de media estación), te subes al tren desde Barcelona a Figueres sonriendo, y a medida que los kilómetros avanzan baja la temperatura, y desaparece el sol perfecto de Barcelona dándole lugar a una lluvia pequeña en principio y luego torrencial. Y cuando te bajas en Figueres y tienes que esperar ocho horas bajo la lluvia por el bus que te llevará a Francia piensas qué extraña idea has tenido en la cabeza de que viajar con este clima era una aventura digna de ser vivida.

Moraleja: viajar en invierno puede ser una hermosa experiencia si viajas con dinero, seamos sinceros. En invierno tendrás gastos que en verano seguramente podrás evitar, y aún cuando caminar bajo el sol puede ser agotador, será todavía más cansador si en invierno no cuentas con abrigo suficiente y te encuentras en una ciudad desconocida en busca de tu próxima habitación. Elige tus destinos teniendo en cuenta tus preferencias climáticas y opta también por ropa adecuada para tal experiencia.

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