Una ciudad donde empieza (o termina) Europa (Hammerfest)

Hace unos post pasamos por la increíble Noruega y descubrimos su versión norteña del fin del mundo. Ahora volvemos a este país europeo para conocer a otra ciudad que también supo hacerse ver como la ciudad más septentrional de Europa. Escribo en pasado porque luego vino Honningsvag a destronarla para siempre.

Joseph Echeverría

Así, muy brevemente, nos introducimos en Hammerfest, dentro de la provincia de Finnmar. Su historia se remonta hasta 1789, año en que los registros acusan su fundación. En su inmensidad helada y su austera prolijidad, ésta fue la ciudad primera de todo el Viejo Continente en tener iluminación eléctrica. Es simpático imaginar el alboroto que esto habrá causado –y las comodidades que habrá supuesto- allá por 1891.

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Estar en un punto muy por el norte de la brújula no exceptuó a la ciudad de vivenciar duros e importantes  combates en tiempos de la Segunda Guerra Mundial. Si te interesa conocer más de este período de la historia de Hammerfest puedes visitar el Museo de la Reconstrucción.

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A pesar de la hostilidad del clima –nada a lo que los noruegos en general no estén acostumbrados- son más de 5.000 habitantes los que agitan la rutina en estas latitudes. Su título de «ciudad más septentrional del mundo» es algo que no sólo le quiso quitar Honningsvag sino también Longyerbyen y Barrow, en Alaska.

Si hoy se nos antoja difícil llevar las tareas diarias con el manto de nieve cubriéndolo todo, imagínense lo que habrá sido siglos atrás, siendo este el poblado más antiguo en Noruega del norte. Sin embargo, ningún viajero que se precie se perderá la oportunidad de conocerla, y nada debe importar su media anual de 2 grados centígrados (la misma que en otros puntos del mismísimo Polo Norte).

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A tener en cuenta, esta ciudad septentrional forma parte de una isla llamada Kvaloya a la cual se llega atravesando el Puente Kvalsund. Al llegar notarás una atmósfera próspera y un buen pasar de sus habitantes. No hará falta que consultes con los lugareños, nosotros te decimos el porqué: una obra relacionada con el gas natural licuado que se procesará en la zona ha activado la economía de la zona.

Estos son los pequeños detalles que todo viajero va discerniendo a medida que se va familiarizando con un nuevo destino. Pero además de aprender y comprender cómo es la vida en Hammerfest no debes privarte de otras formas de ocio menos concienzudas. Allí podrás salir de pesca o bucear y también salir en una excursión helada por el glaciar más septentrional de la parte continental de Noruega.

Joseph Echeverría

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Hammerfest se presta muy bien para ser el puntapié de un viaje más extenso por la región y también para conocer sobre la cultura sami. Sin dudas, su aspecto tranquilo y aletargado en la nieve no debe confundirte: hay mucho por hacer aquí y lo único que no encontrarás, será tiempo para aburrirte.

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