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Lawrence de Arabia, Jesus de Nazareth, La joya del Nilo, La última tentación de Cristo, La momia, Gladiador, Alexander, El reino de los cielos. Son algunas de las películas que rodaron escenas en Aït Ben Haddou, una de las fortalezas de adobe dentro de la hoy conocida como la ruta de los mil kasbahs, en Marruecos. Los Kasbahs, se parecen a castillos de arena, construidos de forma rústica con un estilo y resistencia asombrosas, tanto como para sobrevivir por miles de años hasta la actualidad. El más llamativo de ellos, el Ait Ben Haddou, tiene una estampa espectacular:

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Stefan

Maureen

Los Kasbahs, eran fortalezas o casas fortificadas en lugares estratégicos en los límites del desierto, construidos en materiales tan rústicos como barro, cañas y troncos, lo poco que podía obtenerse en el desprovisto paisaje árido del lugar. Los Kasbahs eran puntos de abastecimiento que iban hilvanando las rutas comerciales que recorrían las caravanas. En Marruecos, existen desde hace miles de años, aunque hoy, es posible descubrir algunas de ellas apenas habitadas y en bastante mal estado de conservación. En su época de esplendor, eran gobernadas por señores o agrupaciones tribales organizados en torno a un oasis que aprovechaban de un modo increíblemente sustentable: con sistemas de riego, agricultura, sistemas de ventilación natural, etc.

Cliff williams

Las fortalezas de adobe, estaban normalmente emplazados en lo alto de una colina junto a un río o un oasis. El Kasbahs Ait Ben Haddou, que vemos en fotos, está reconocido como Patrimonio de la Humanidad, pero en la ruta de los mil kasbahs se pueden ver varios en distinto grado de conservación, entre ellos los de  Taourit o Tifelfout.

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cliff Williams

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Desafortunadamente, la riqueza histórica y arquitectónica de los Kasbahs, está siendo afectada por el abandono y el deterioro, ya que sus habitantes se han ido trasladando en las últimas décadas a viviendas con materiales más modernos y resistentes en las cercanías. Algunos Kasbahs se convirtieron en hoteles, mientras otros, simplemente sirven de decorados cinematográficos o caen en el deterioro lento, ignorados por las autoridades que no llegan a valorar el legado de tales construcciones.

Para arribar al más famoso de ellos, el kasbahs de Ait Ben Haddou, tendremos que desplazarnos hasta Ouarzazate, la ciudad a la que pertenece. Afortunadamente, aún permanece alejado del turismo masivo, y se conserva como un destino que remite a un viaje al pasado, con apenas infraestructura turística a su alrededor. Por su parte, la ruta de los mil Kasbahs se realiza atravesando el Atlas, hasta llegar a Mersouga, la verdadera puerta del desierto.

Mas información en 1, 2, 3

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4 Comentarios

  1. Es un increible lugar ,Una geografía llena de contrastes que va desde las altas cumbres del Atlas a las inmensas llanuras desérticas, desde el frescor y verdor de los extensos palmerales, a los espectaculares desiertos de dunas
    Kasbah de Ait Benhaddou una poblacion fortificada berebere , Valle de Dades, Valle del Todra, Valle del Draa, las aldeas bereberes y el desierto es una laberinto por el mundo bereber que siempre sorprende

    merece la pena verlo

  2. Felicidades por el blog! Gracias a él, hemos conocido un poco mejor los rincones de éste gran y hermoso planeta. Continúa así.

  3. Hay rutas mucho mas significativas y mejores que esta ruta propuesta; la ruta de “las mil kasbahs” desde Marrakech a Merzouga por el valle de las Rosas es, simplemente una “ruta de turismo de masas” que poco o nada muestra de la realidad de las regiones que se visitan ya que todo en ellas es mero decorado enfocado al turista (que no es lo mismo que enfocado al turismo) donde lo único real que verá el viajero será la arena que pisará; es una muestra mas de los viajes organizados para el turismo de “usar y tirar” como0 gustan llamar a sus visitantes los nativos del lugar, meros oportunistas o revendedores aprovechados que se dedican a “vivir del turista” lo que no es lo mismo que “vivir del turismo” …..
    Señores, seamos serios y publiquemos artículos que merezcan la pena; si se queire escribir acerca de esta ruta, lo primero a considerar es el Valle del Ounila, al cual pertenece Ait Benhaddou y con Telouet a la cabeza; luego, no podemos menosprecias a la ciudad de Ouarzazate, mucho mas que unos simples estudios o una kasbah, la de los Glaoui, muy posterior al propio Ksar de Taourirt, no se puede ignorar a Skoura (mucho9 mas que una kasba allá en Ameridil, kasbah que visitan todos los raids duneros porque está al lado de la carretera) y, a partir de ahí, empezemos a explciar la ver4dad de sitios sucios, repletos de buscavidas y que nada ofrecen d enteres, como Dades o Todrá, palmerales mas secos que un dry martini como el Tafilalet, oasis donde hay mas Todo Terrenos que flamencos, como el Dayet, ciudades que son pura falacia como Rissani con un mercado realmente asqueroso y nada auténtico y cuyas únicas ruinas, las de Sijilmassa, están mal indicadas y peor conservadas; villorios que dan pena como Hassi labied, donde prácticamente se “asalta” a los turistas con ofertas de riads y kasbahs para alojarse que en la mayoría de los casos dan pena y no cumplen ni los mñínimos de una pensión,; con pueblos “de esclavos” como khemlya que nada tienen de auténtico, todo decorado, y cuya única función es sacarle el dinero a los turistas vendiéndoles cuentos de las mil y una noches; con un desierto que de desierto no tiene nada, repleto de turistas haciendo cola para subir a “la duna” a tomar su fotografía del ocaso o ssalida del sol, de nativos provocando escándalo en carreras absurdas hasta altas horas de la madrugada a lomos de sus quads o monturas preferentemente alemanas y muchas de ellas de quinta mano (o incluso de procedencia dudosa); de “hombres de azul” que nada tienen de touaregs pues nunca ha habido “hombres de azul en Marruecos y que, en el mejor de los casos son de Tánger o Marrakech y así, suma y sigue …… Si uno quiere ver, realmente algo interesante en Marruecos, partiendo de Marrakech, debe recorrer Ounila y todo el Valle del Drâa, al menos, hasta Mhamid y, si quiere desierto, el campo de dunas de Chegaga.

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