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Keiichi Iwasaki nació hace 36 años en Maebashi, Japón y trabajó en la compañía de aire acondicionados de su padre hasta que descubrió que su verdadera pasión era viajar. Sintió el primer sabor de la aventura recorriendo su propio país hasta que se animó a comprar un ticket y llegar a Corea del Norte. Fue entonces, el 15 de abril de 2001, que se convirtió en viajero. Tomó su bicicleta, su computadora portátil y lo indispensable para acampar y abrigarse, y sin más comenzó a recorrer el mundo. Salió de su casa con sólo dos dolares en el bolsillo y su guitarra al hombro porque pensaba hacer música en la calle poder financiar su travesía.

El primer imprevisto no tardó en llegar y cuando, al poco tiempo, le robaron la guitarra tuvo que apelar a hacer los trucos de magia que le habían enseñado en el colegio para ganar algún dinero con el que poder seguir viajando. Resultó ser que la magia callejera atraía más espectadores y por ende, más ingresos que la música, y Keiichi siguió con la magia y con los viajes desde entonces.

En su década de periplos, Keiichi ha conocido cincuenta países pedaleando en su bicicleta (que le fue robada dos veces, una en Hong Kong y otra en Sevilla). También navegó cerca de 2000 kilómetros en bote por el Mar Caspio y por el Río Ganges. Los países en que mejor trato tuvo fueron Camboya, Tailandia, Nepal y Georgia,y donde peor, Vietnam. En el camino fue mordido por un perro rabioso en Tibet, fue arrestado en India y hasta robado por piratas, pero nada lo amilanó y siguió desafiando las distancias pedaleando en su bicicleta.

Keiichi no toma aviones porque prefiere andar sobre dos ruedas o en ferry porque eso le permite sentir con todos sus sentidos la atmósfera de cada lugar,  dejando que la esencia de cada nuevo destino le cale en los huesos. El intrépido japonés se atrevió a escalar el Everest. Recuerda cuando llegó a Tibet que al ver al Monte Everest por primera vez pensó que era imposible escalarlo. En un principio, calculó que quedándose en Nepal dos años conseguiría los principios básicos para ascender el Everest, pero en un año se sintió listo para hacerlo.

 

Logró llegar hasta los 8848 metros y reconoce que lograrlo fue de una dificultad suprema, especialmente una vez que se superaron los 8000 metros y se adentró en la “zona de la muerte”. En esos momentos, Keiichi debió soportar la falta de aire, la capa de nieve de un grosor inusitado, el hielo duro. Debió asegurarse de no tener ningún desliz pues cualquier descuido de su parte pudo haberlo llevado a la muerte. “En ese lugar sentía la muerte muy cerca mío. La naturaleza es genial pero puede matar a las personas con mucha facilidad”, apunta.

“Si tu voluntad es fuerte, puedes hacer casi cualquier cosa”

¿Qué consejo le daría a alguno de nuestros lectores que quieren viajar por el mundo pero no se deciden a dar el primer paso?

Cuando empiezas un viaje largo, tienes que dejar muchas cosas: trabajo, amigos, familia y para ello necesitas una fuerte voluntad. Si tu voluntad es fuerte, puedes hacer casi cualquier cosa. Si alguien tiene miedo de ir a otros países, le digo que las culturas y lenguajes son distintos pero todos somos humanos, y en ese sentido, somos todos iguales.

¿Cómo se definiría?

Puedo decir qu soy un viajero porque estoy moviéndome todo el tiempo. Pasé por muchos países, muchas sociedades, no sólo veo los paisajes sino que busco comprender las culturas. Trabajo en la calle para ganar un poco de dinero y eso hace que pueda experimentar mucho más que sólo viajando. Es una experiencia hermosa.

 

¿Qué piensan las personas de su país sobre su forma de vida?

Los japoneses cuando se enteran de mi viaje piensan que soy algo extraño; porque tengo más de 30 años y hace 10 que viajo sin un trabajo estable. En Japón son muy conservadores y no les gusta quienes actúan o piensan diferente.

“Mi forma de vida es muy extraña para un japonés promedio”

La mayoría de ellos jamás pensarían como posibilidad viajar muchos años porque eso implicaría dejar sus trabajos. No entienden que yo pueda vivir sin tarjeta de crédito ni mucho dinero. No creen posible viajar así. Además, mi forma de viajar no es organizada sino que voy yendo donde siento que quiero ir, esta forma de vivir está por fuera de la comprensión de los japoneses.

 

¿Qué aprendió durante su viaje?

En los países a los que he ido, la mayoría de las personas fueron amables. Creo que sería bueno para la Humanidad poder hacer las paces. Es importante dejar de pelear con el Otro y empezar ser más generosos. La bondad de corazón de las personas va más allá de los países y las culturas. Hay que aceptar la diversidad y entender la diferencia. Es cuando no conocemos al otro que le tememos, si podemos entendermos de corazón, podremos estar en paz.

“Vivir en una carpa, con poco dinero en los bolsillos es mi receta para seguir siendo feliz”

Actualmente está descubriendo Europa y luego piensa emprender un viaje por África y recorrer América de cabo a rabo. Tal vez recién después de todo ello vuelva a Japón: reconoce que lo que más extraña es la comida de su país y que no se apena por no regresar porque siente que la distancia que lo separa no es tan grande y que cuando decida volver, estará allí en un abrir y cerrar de ojos. Para Keiichi “tener un lindo auto y vivir en una casa grande puede ser importante en ocasiones aunque no siempre”. Para Keiichi “vivir en carpa, teniendo poco dinero en los bolsillos es mi receta para seguir feliz”.

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Mariela Rodriguez Castro

Futura licenciada Comunicación Social UBA / En Twitter @MeriCasro

4 Comentarios

  1. Cómo se paga alguien haciendo trucos de magia un ascenso al Everest?

    Un ascenso tiene un coste estimado de más de 50k euros.
    outdoors.whatitcosts.com/mt-everest.htm

  2. Yo me lo encontré hace unos 3 años en el parque Güell de Barcelona, haciendo trucos de magia! jaja qué bueno! Supongo que algún patrocinador tendrá, ya que subir al Everest cuesta un mínimo de 10.000$!!

  3. Yo me lo encontré hace unos 3 años en el parque Güell de Barcelona, haciendo trucos de magia! jaja qué bueno!

    Yo también siento curiosidad por saber como financió su subida al Everest, como bien dice Alberto, sólo con los permisos que se necesitan del gobierno nepalí ya gastas una fortuna.

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