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Estimados pasajeros, desde un comienzo es bueno aclararlo: visitar las catacumbas de París, saliendo del sector delimitado como un paseo turístico, es ilegal, está penalizado, y controlado por un cuerpo especial de policía. Sin embargo, las “filtraciones” de turistas intrépidos y exploradores urbanos se acrecientan, en recorridos no excentos de riesgos y peligros, que sin embargo, a muchos resultan atractivos. Hecha la aclaración, nos disponemos a un recorrido virtual por los espacios prohibidos de las catacumbas de París. Sin duda, el lado húmedo, oscuro y nada glamoroso de la ciudad Luz.

Quizás poco se escucha acerca del complejo laberinto de túneles que cubren gran parte del mundo subterráneo de París desde hace varios siglos. Por decisión del mismo Ayuntamiento, el ingreso a las catacumbas se encuentra vedado al ciudadano común desde 1955, fecha en que una resolución prohibe el ingreso a las catacumbas para preservar la seguridad de los ciudadanos y prevenir sobre riesgos innecesarios. Sin embargo, se repiten visitas a las catacumbas de París de grupos que realizan extraños rituales, o artistas urbanos que dejan sus pintadas en las paredes ocultas de los túneles y pasajes. Además se suman los exploradores urbanos sedientos de aventuras. Entre ellos, existen ciudadanos que ofician como expertos guías en recorridos ilegales a las catacumbas. Los amantes de las catacumbas de París se autodenominan cataphiles, un grupo de extraña afición, que conoce muchos de los secretos de las catacumbas y que se muestran ansiosos por hacer nuevos descubrimientos.

Equipos para visitar las catacumbas.

En principio, una visita a las catacumbas requiere de un equipo impermeable a prueba de la humedad del lugar, y una linterna. Las catacumbas de París se extienden en túneles que sumadas alcanzan una distancia de más de 300 kilómetros. Por ello es fácil perderse, a pesar de que los nombres de las calles y puntos estratégicos se encuentran referenciados en los túneles.

Accesos secretos.

Las catabumbas cuentan con entradas secretas a través del alcantarillado de París. Las entradas, son permanentemente selladas por las autoridades, pero siempre se descubren nuevas. En algunos sitios, detallan algunos tours no autorizados a las catacumbas de París. ES común escuchar voces fantasmales provenientes de otros grupos que se sumergen ilegalmente en las catacumbas. En las catacumbas de París es normal encontrar ratas, charcos, y hasta tramos con más de un metro de agua, entre túneles estrechos no aptos para claustrofóbicos, y adecuados para darse varios golpes de cabeza.

Un viaje en el tiempo que esconde historias y secretos de París.

Sumergirse en el mundo subterráneo de las catacumbas de París es una tarea sumamente incómoda, riesgosa, sucia y hasta temerosa. Pero tiene una gran recompensa (si no hay contratiempos). Las catacumbas esconden muchos de los secretos de París. Entre ellos, cementerio de huesos humanos del siglo XVIII, trasladados desde los atestados cementerios de la superficie de París, historias de refugios Nazis y de la resistencia francesa durante la ocupación alemana en París, y otras historias por descubrir. Además, el mundo subterráneo de las catacumbas, puede tornarse una visita a las galerías de arte subterránea de artistas callejeros que dejan sus pintadas en las paredes.

Personajes, excéntricos y visitas extrañas.

Un lugar tan inhóspito, es por supuesto el lugar para “criaturas extrañas”. En las catacumbas podemos toparnos con verdaderos excéntricos gente rara. Desde músicos que buscan tocar instrumentos en un lugar tan inspirador, hasta artistas y escultores dejando sus huella. Por supuesto que es normal toparse con otros amantes de las catacumbas (cataphiles). Existen cámaras que ofician como puntos de encuentros de cataphiles, en donde se puede conversar y contar un breve recreo con intercambio de experiencias e historias en las catacumbas antes de proseguir. Las catacumbas son también terreno de los traficantes de drogas, y adictos. Pero quizás la presencia más “incómoda” para los ilegales visitantes, sea los conocidos vulgarmente como “cataflics” o policía de las catacumbas, un cuerpo de vigilancia creado por el gobierno en 1999, encargados de despejar de intrusos las catacumbas aplicando multas de hasta 100 euros a los visitantes ilegales.

El final del paseo por las catacumbas nos lleva de nuevo al mundo real, tal como los conocemos. Por la mañana temprano, nos resultará fácil caminar por una París desierta en la que nos verán algunos peatones indiferentes. Después de todo, caminar llenos de lodo en los pies, y sucios de barro hasta la cabeza no es tan anormal, incluso en la refinada París.

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4 Comentarios

  1. Estas imágenes de las catacumbas de París me han recordado a las de Roma y a toda la historia enterrada que se encuentra en la ciudad italiana. Tampoco se puede acceder libremente (obvio) pero hay recorridos guiados que parecen merecer la pena, espero poder confirmarlo algún día.
    En Berlín también se puede entrar en una zona subterránea utilizada durante la Segunda Guerra Mundial como bunker y refugio. Una visita muy interesante, confirmado 🙂

  2. Hola! por casualidad me he encontrado en esta pagina web y he visto esto de Paris.Pues si kereis algo subterraneo estan las catacumbas de Napoles ! Molan ! Hay guias pero bueno con poco de disimulaciòn puedes irte solo perdiendote y aventurandote. Son bastante grandes ! Os las recomiendo por si a caso vais a la ciudad de la pizza jeje 😉

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