La lógica constructiva puede invertirse cuando nos trasladamos cientos de años hacia atrás. Sobre todo en un lugar tan increíble como las colinas que rodean a Lalibela, en Etiopia, una ciudad rodeada de templos “invisibles”, a pocos metros de la ciudad.

Las iglesias de Lalibela se encuentran en las colinas que rodean la ciudad, pero no se ven a causa del método constructivo bajo tierra, empleado por dos motivos: el primero, porque las iglesias fueron talladas “hacia abajo” en una roca basáltica rojiza, a modo de excavación transformándose en verdaderas esculturas monolíticas. El segundo es que el complejo de Iglesias, fue concebido como una representación simbólica de Tierra Santa en tiempos de grandes enfrentamientos religiosos, y por lo tanto, al estar bajo tierra, eran menos vulnerables a los ataques. Así, los peregrinos gozaban de un lugar recluído y oculto para practicar el cristianismo “en las sombras”.

Toda la historia completa está en Visión Beta.

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